Mi madre me enseñó a no tirar la comida, así que he tenido que aprovecharla para algo diferente, una empanada gallega. bueno... o algo similar.
Lo primero que hay que hacer es el relleno.
Se necesita:
- Pimiento rojo
- Pimiento verde
- Cebolla
- Una lata de atún en aceite de oliva
- aceite de oliva
- salsa de tomate
- Sal
Hacer un sofrito con todas las verduras trituradas y cuando ya esté sofrito, añade la salsa de tomate y deja enfriar. Añade el atún sin el aceite, un poco de sal y mezcla bien.
Para formar la empanada, separar la masa en dos partes iguales y extenderla con un rodillo hasta dejar una lámina fina.
Luego poner el relleno encima y tapar con la otra parte de la masa que previamente tendrás que extender igual que anteriormente. Enrolla los bordes para que no salga el relleno y haz una apertura en el centro para que pueda salir el vapor mientras está en el horno.
Por último, bate un huevo y pinta la parte de arriba con un pincel. Yo suelo usar uno de silicona, es muy cómodo porque no deja pelos.
Mételo en el horno precalentado a 220Cº arriba y con el aire si tiene. Déjalo unos 20 minutos hasta que la parte de arriba esté dorada y este tendría que ser el resultado.
La verdad es que no pensé que estuviese bueno, pero estaba exquisito.
Los dos panecillos que veis a la izquierda son dos trozos de masa que me sobraron, también la pinté con el huevo y la verdad es que estaba muy bueno y con el interior tierno, aunque hay que reconocer que al pan le faltaba sal.
Lo bueno de todos, es que al final no tuve que tirar la masa y supongo que esto mismo se puede hacer con infinitas combinaciones de relleno. Ya me iréis contando...


